Aceria guerreronis
Ácaro
Los primeros signos de ataque son pequeñas manchas triangulares de color amarillo pálido o blanco que aparecen en los frutos muy jóvenes, justo debajo de la cáscara protectora. A medida que los frutos crecen, estas manchas se vuelven marrones o negras y la piel se torna áspera y corchosa, con grietas profundas y largas. Debido a que los ácaros se alimentan de puntos específicos, el coco crece de forma irregular, lo que hace que parezca pequeña o deforme. En muchos casos, los frutos jóvenes pueden caer del árbol prematuramente. Al cosecharse, los cocos tienen mucha menos pulpa y la fibra dentro de la cáscara suele estar dañada y ser difícil de aprovechar.
Entre las opciones se incluye el uso de ácaros depredadores beneficiosos que cazan y se alimentan de forma natural de los ácaros plaga que se encuentran bajo los capuchones de los frutos. También se pueden aplicar ciertos tipos de hongos beneficiosos; estos crecen sobre los ácaros y los eliminan de forma natural. Se pueden rociar aceites naturales, como los de neem o ajo, sobre los racimos de fruta en desarrollo para que actúen como repelentes y reduzcan la capacidad de los ácaros para alimentarse. Estos métodos son más efectivos si se aplican tan pronto como comienzan a formarse los primeros frutos.
Siempre se debe considerar un enfoque integral que combine medidas preventivas con tratamientos biológicos y respetuosos con el medio ambiente. Controlar estos ácaros con líquidos es un desafío, ya que se ocultan en los estrechos huecos bajo el cogollo del fruto. Para que cualquier tratamiento sea efectivo, debe aplicarse en la copa del árbol, específicamente en los racimos más jóvenes. Lo ideal es actuar al inicio de la temporada para evitar que la población crezca. Es preferible utilizar diversos métodos de manejo que depender de uno solo, ya que esto ayuda a prevenir que los ácaros se vuelvan más difíciles de controlar con el tiempo.
Este problema lo causan unos ácaros diminutos, con forma de zanahoria, demasiado pequeños para verlos sin microscopio. Viven en grandes colonias escondidas bajo la cáscara del coco, donde succionan la savia del tejido blando y tierno. Estos ácaros tienen un ciclo de vida muy rápido, generando una nueva generación cada 7 a 10 días, lo que les permite multiplicarse rápidamente. Se propagan fácilmente entre los árboles por el viento o son transportados por insectos y aves. Si bien están presentes todo el año, tienden a causar mayores daños durante los períodos secos o de alta humedad.