Algodón

Tizón bacteriano del algodón

Xanthomonas citri subsp. malvacearum

Bacteria

Resumen

  • Manchas acuosas y cerosas con bordes rojos a marrones en las hojas, tallos y cápsulas.
  • Las manchas se vuelven marrones.
  • Cancros negros en el tallo y las ramas.
  • Defoliación prematura.

También se puede encontrar en

1 Cultivos

Algodón

Síntomas

El tizón bacteriano comienza como manchas foliares angulares, cerosas y acuosas con un borde rojo a marrón en las hojas, los tallos y las cápsulas. La apariencia angular se debe a que las venas finas de la hoja del algodonero delimitan las lesiones. En algunos casos las manchas en la lámina de la hoja pueden extenderse a lo largo de las venas principales de la misma. A medida que la enfermedad se desarrolla dichas lesiones se tornan marrones y necróticas gradualmente. La infección de los tallos produce cancros negros que crecen alrededor de los tejidos vasculares hasta que los constriñen, causando la muerte de las porciones superiores al cancro y posteriormente la defoliación prematura de la planta. Sobre las manchas de las hojas viejas o cancros se puede formar una costra blanca y cerosa que contiene la bacteria. Las cápsulas se pueden infectar y provocar que se pudran las cápsulas y las semillas y que la fibra se decolore. Las cápsulas infectadas presentan lesiones redondas en lugar de angulosas, que inicialmente pueden parecer acuosas. A medida que avanza la infección, las lesiones de las cápsulas se hunden y se vuelven de color marrón oscuro o negro.

Recomendaciones

Control orgánico

Las formulaciones en polvo a base de talco que contienen las bacterias Pseudomonas fluorescens y Bacillus subtilis son eficaces para combatir el X. malvacearum. También se podrían obtener buenos resultados al usar extractos de Azadirachta indica (extracto de neem). Los reguladores de crecimiento que evitan el crecimiento por rangos también evitan las infecciones de la plaga bacteriana.

Tratamiento químico

Opte siempre por un método integral de medidas preventivas con tratamientos biológicos, de ser posible. Para combatir el X. malvacearum es muy eficaz tratar las semillas con antibióticos autorizados y rociar las hojas con cupravit (0.2%) . También brinda buenos resultados limpiar las semillas con un tratamiento ácido seguido de una desinfección de las semillas con oxicloruro de cobre. Se pueden emplear trampas de feromonas y cebos que se cambien en intervalos de 21 días.

Qué lo causó

El tizón bacteriano del algodonero es causado por la Xanthomonas citri subsp. malvacearum, una bacteria que sobrevive en restos de cultivos infestados o semillas. Es una de las enfermedades más devastadoras del algodón. Las lluvias intensas y los altos niveles de humedad, en conjunto con temperaturas cálidas, favorecen el desarrollo de la enfermedad. Las bacterias ingresan a los tejidos de las hojas a través de sus aberturas naturales (estomas) o por las heridas hechas con herramientas mecánicas. Esto explica por qué la enfermedad es más grave después de las tormentas que producen fuertes lluvias o granizo. Debido a que las infecciones pueden ser transmitidas por las semillas, es determinante deslintar las semillas por medio de un tratamiento con ácido para minimizar la propagación del tizón bacteriano a través de semillas contaminadas. Las plántulas espontáneas pueden ser una fuente de infección primaria del tizón bacteriano.


Medidas preventivas

  • Plante semillas de alta calidad y libres de enfermedades o semillas deslintadas mediante un tratamiento ácido.
  • El método más eficaz de evitar la enfermedad es usar variedades resistentes al tizón.
  • Revise los sembradíos para identificar las plantas infectadas y retirarlas, así como a las plantas vecinas.
  • Mantenga el dosel lo más abierto posible para reducir la humedad y propiciar que el follaje permanezca seco.
  • No cultive ni mueva equipos por los sembradíos cuando el follaje esté mojado.
  • No use un sistema de riego por aspersión.
  • Los sembradíos infestados se deben cosechar lo más pronto posible para evitar perdidas cuantiosas.
  • Quite las plantas del sembradío a la mayor brevedad e incinérelas.
  • Entierre profundamente los residuos infectados para propiciar su descomposición.
  • Planifique una rotación de cultivos con plantas no susceptibles.

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